Provocación


Querida C.: 

No es la primera vez que leo esta poesía, de Gonzalo Sánchez-Terán. No es la primera vez que se me pone la carne de gallina al acabar. Me atrae y me repele a partes iguales. Me provoca. ¿Qué opinas, amiga?


LA ÚNICA SOLUCIÓN


Yangon, Myanmar


Odiad a quienes odian poco

a quienes aman poco

a quienes sienten poco.


Odiad a los que insultan a la muerte

temiéndola y odiad a los que imploran

clemencia arrodillados como bichos:

si Dios es justo tiene que ser malo,

odiad a los que no hacen daño a nadie

los que no arrojan piedras contra nada

porque también protegen al verdugo.


A esos no les contéis entre los hombres,

no merecen tener alma: cortádsela.


Ajusticiad a quienes no despierten

barritando de júbilo o de ira,

matad a quien no quiera suicidarse

o no sea el Mesías prometido,

no perdonéis a aquellos que perdonan

porque también perdonan al tirano.


Sea el mundo la cáscara de un fruto

que un soldado patea calle abajo,

sea este tiempo el benjamín del Tiempo

si no guarda fe para ser su padre.


Aullad en la mamada de la vida

o castradla a bocados brutalmente,

aborreced el orden como un número

sentado en el envés del infinito.


Amad como no ha amado ningún monstruo,

odiad como no ha odiado ningún ángel,

incendiad el vivero de los días,

rayad los cielos hasta que la Nada,

la inconmovible Nada, abra un párpado.


(Gonzalo Sánchez-Terán)

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